Las últimas semanas del año nos ha dejado una última noticia de especial relevancia que puede repercutir en la evolución de los mercados de renta variable. Porque en efecto, la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) ha decidido despedir el 2017 con una subida de 25 puntos básicos en los tipos de interés. Para de esta forma, situarse en un rango que va del 0,50% al 0,75%. Pero lo realmente para los intereses de los pequeños y medianos inversores es su decisión de seguir elevándolos durante el próximo ejercicio. En concreto, anuncian otras tres alzas adicionales durante este periodo. Los motivos que aludan para llevar a cabo esta medida monetaria es su intención de reforzar el control de la inflación. En cualquier caso, ¿cómo va a afectar a la bolsa?

Alza de tipos: reacción neutral

Los primeros movimientos de los mercados de renta variable han sido neutrales, con una ligera recogida de beneficios tras las subidas de las últimas semanas. Esta reacción no es extraña debido a que se trata de un movimiento que era totalmente esperado por los inversores. No ha habido ninguna novedad que ya no se supiese. Desde este escenario, va a tener muy poca o nula influencia en las bolsas. En especial en las europeas, que se rigen por otro escenario monetario completamente diferente. En donde el precio del dinero se encuentra en mínimos históricos, en el 0%. Siendo uno de los motores para canalizar la evolución de las bolsas del viejo continente. Más que en los movimientos al otro lado del Atlántico.

Movimientos dentro de la normalidad

En teoría, esta noticia tendría que ser mal recibida por los mercados financieros. Por el motivo que un encarecimiento en el precio del dinero no es algo que cotice al alza en las bolsa. Sino más bien todo lo contrario. Pero al mismo tiempo, está indicando que la economía norteamericana va por buen camino. Y este dato neutraliza los efectos de la elevación en los tipos de interés. Como consecuencia de todos estos factores, la prudencia y la normalidad es el denominador común estos días en todas las bolsas internacionales, incluyendo las europeas. No hay ninguna clase de ventas masivas, como podría pensarse en un escenario de cambio en la política monetaria de Estados Unidos. Todo bajo control, en  definitiva tras el anuncio de esta medida.