Las comisiones de bolsa es un gasto que sin lugar a dudas encarecerá tus operaciones en la renta variable. Hasta el punto que podrá minimizar las plusvalías obtenidas en cada uno de los movimientos que formalices en los mercados. Se trata de un gasto que es fijo y puede suponer cerca del 0,20% sobre el capital invertido. Son más expansivas que en otros productos destinados a la inversión: fondos cotizados, warrants, etc. Pero quizás no sepas que a través de una serie de actuaciones te podrás librar de estos pagos, o al menos reducirlos. Solamente necesitarás ponerlos en la práctica para que a partir de estos momentos tus operaciones en la bolsa te salgan más baratas. ¿Deseas conocer en qué consisten? Pues atiende las explicaciones porque te pueden ser de gran utilidad a partir de ahora.

Comisiones: a través de traspasos

Una de las estrategias que utilizan los bancos con mayor frecuencia para reducir estos costes económicos es por medio de un traspaso de tu cartera de valores. El único requisito que et pedirán es que proceda de otra entidad financiera. El premio a esta operación de fidelización consiste en la disminución de estos gastos. En muchos casos puedes ahorrarte hasta el 50% sobre las comisiones iniciales. Son válidas tanto en los mercados nacionales como fuera de nuestras fronteras.

Contratando una tarifa plana

Es un  abono fijo que realizas todos los meses y que te permite operar en los mercados financieros cuantas veces quieras, sin ningún tipo de limitaciones. Está indicada para los inversores que operan con gran regularidad en los mercados de renta variable. Su principal efecto reside en que se eliminarán todas las comisiones cada vez que abras o cierres posiciones en la bolsa. En este caso, el ahorro será más que considerable, en especial si formalizas muchas operaciones durante el mes.

Ofertas de los bancos

Las entidades con el fin de atraer mayor número de clientes han optado por ofrecer unas tarifas mucho más competitivas. Con una rebaja en las comisiones que pueden alcanzar el 30%. A cambio te exigirán que abras una cuenta de valores como condición para acceder a estas bonificaciones. Se trata de una estrategia muy habitual entre los bancos. Y de la que puedes aprovecharte para ahorrarte unos cuantos euros al año. Solamente tendrás que buscar la entidad que te proporcione las mejores condiciones para operar en renta variable.