Con toda seguridad que la orden que des al banco para la compra de acciones será determinante para su futura evolución. Debe formalizarse en el momento preciso y por el precio justo. No más ni menos. Es una regla básica entre todos los pequeños y medianos inversores. Para que puedas con tus objetivos, no tendrás más remedio que aceptar una serie de reglas que te ayudarán a mejorar los márgenes de rendimiento en las operaciones que formalices en los mercados de renta variable, tanto en los mercados nacionales, como procedentes de otras áreas geográficas.

Compra de acciones: impón tus criterios

Los agentes bursátil te permiten que estas órdenes formalizarlas bajo diferente modalidades. Una de ellas es realizarla a precio de mercado. No será la más indicada para tus intereses porque puede que deje en una mala posición desde el principio del proceso inversor. Será mucho mejor que la materialices bajo un precio concreto. El que tus desees, ya que ayudará desarrollar una estrategia de inversión con mayor precisión. Y si por cualquier circunstancia no se alcanza este precio implicará que no abrirás ninguna posición en los mercados.

Limitándola a la sesión del día

Tus mandatos en bolsa están abiertos en su duración. Puedes aplicarlos para una sola sesión bursátil, para toda la semana o incluso para todo el mes. No es necesario que te compliques la vida, y por tanto reduce tu orden de compra al mismo día en donde la formalizas. Ya tendrás tiempo para variar el cambio si el mandato no se ha ejecutado en la fecha que deseabas. Se trata de un movimiento habitual entre los inversores con mayor experiencia en los mercados financieros. Solamente si vas a estar ausente de tu lugar de destino habría que cambiar esta norma de actuaciones para gestionar las operaciones.

Incorporando un límite de pérdidas

Para proteger tus ahorros, no estará de más que introduzcas una orden de limitación de pérdidas. Las conocidas stop loss, que te harán contener las minusvalías si el escenario en la renta variable no es el más favorables. Para aplicarla solamente deberás analizar qué nivel de perdidas puedes asumir en función del perfil que presentes como inversor. Normalmente será entre el 3% y 5% sobre el capital invertido. De esta forma, conseguirás que los malos momentos en la bolsa no lleguen al peor de los escenarios. Incluso con la posibilidad que puedas dejarte por el camino una parte muy importante de tu patrimonio personal.