Rentable-estado-fumar

Como vimos en un post anterior, el 78,51% del precio de un paquete de tabaco son impuestos. Un paquete de tabaco está grabado por el IVA (cómo cualquier otro producto que se vende en España) y el Impuesto especial sobre las labores del Tabaco, impuesto exclusivo para aquellos productos que son o derivan del tabaco.

Por todos esos impuestos y gracias a los 8.263.009 fumadores que se calculan que existen es España el estado ha recaudado 12.636,3 millones de euros al año. Una cantidad dos veces superior al presupuesto del Ministerio de Defensa, 1,5 veces más que presupuesto del Ministerio del Interior o 10 veces más que el presupuesto del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.

Pero hay que matizar que el tabaco genera un gasto importante al país, especialmente el gasto sanitario de las numerosas (y costosas) enfermedades derivadas del tabaquismo como son el asma, el cáncer o problemas cardiovasculares entre otros.

Por todo ello, la pregunta que a todos nos viene a la cabeza es, teniendo en cuenta los ingresos que tiene el estado por la venta de tabaco y los costes sanitarios derivados de sus consecuencias negativas para la salud, ¿Le es rentable al estado que la gente fume?

Según un informe del Comité Nacional para la prevención del Tabaquismo, el 15 % del gasto sanitario público y privado está relacionado con el tratamiento y diagnóstico de enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco. Según las estadísticas del Ministerio de Sanidad, el gasto público en sanidad fue 67.626 millones de euros, por lo que el 15% del gasto son 10.143,9 millones de euros.

¿Le es rentable al estado que la gente fume? Pues sí. El estado ingresa al año por la venta de tabaco como hemos dicho antes 12.636,3 millones de euros mientras que el gasto sanitario por los tratamientos del tabaquismo cuesta “sólo” 10.143,9 millones de euros, es decir, un beneficio para el estado al año de 2.492,4 millones de euros, o dicho de otra manera, 301,58 por cada fumador al año.

Cierto es que hay que matizar que en estos cálculos no están incluidos los gastos sanitarios que generan los fumadores pasivos, pero pese a ello, el negocio del estado con la venta del tabaco es claro y lucrativo.