Si deseas invertir tus ahorros en las nuevas tecnologías en la bolsa española, no cabe duda que los tendrás muy difícil. No en vano, es uno de los pocos mercados de la renta variable en donde no hay un índice bursátil de estas características. Estuvo presente hace ya algunos años, representado por el denominado como Nuevos Mercados, pero ante la poca incidencia de sus empresas tuvo que cerrarse. En la actualidad son muy pocas las compañías de las nuevas tecnologías que cotizan en la bolsa nacional. Casi siempre representadas por modelos de negocio pequeños y de pequeña capitalización. Mueven en los mercados muy pocos títulos y la volatilidad en sus precios es una de sus principales características.

Desde este escenario que presentan las nuevas tecnologías se hace muy difícil que puedas tomar posiciones en este sector. ¿Qué puedes hacer? Pues la verdad es que no dispones de excesivas estrategias para satisfacer tus necesidades de inversión. En la mayoría de las ocasiones, no tendrás otro remedio que salir de nuestras fronteras para encontrarte con una oferta potente y diversificada en esta clase de valores.

Nuevas tecnologías: acudir al extranjero

La primera opción que tienes, y a la vez la más eficaz es acudir a las plazas internacionales en donde se concentran estos valores. Es en Estados Unidos y Japón donde detectarás la oferta más potente de todas. En concreto, uno de los paraísos de las nuevas tecnologías es el índice Nasdaq, en donde se reúnen las más importantes empresas del sector. Podrás elegir entre diferentes modelos de negocio: computadoras, componentes informáticos, Internet o redes sociales. Tus pretensiones de invertir no tendrán límites de ninguna clase. Solamente que deberás  asumir unas comisiones más expansivas que las que te ofrece la bolsa española

Ofertas puntuales en el mercado nacional

Otra alternativa que tienes es quedarte aquí y bucear las empresas de nuevas tecnologías que cotizan en los mercados nacionales. Son muy pocas y la mayoría de ellas de escasa relevancia. Además, ofrecen un mayor riesgo al mostrar unas diferencias muy elevadas entre sus precios máximos y mínimos. Con el riesgo de verte expuesto a operaciones muy complicadas, en donde puedes perder mucho dinero si sus precios no evolucionan como hubieses deseado. Hasta el punto que muchas de estas empresas están adscritas al Mercado Alternativo Bursátil (MAB). Con valores muy poco líquidos y que no cuentan con el fervor de los inversores.