¿A que nos referimos cuando hablamos de que un valor tiene liquidez?

La liquidez en los activos financieros es uno de los aspectos más relevantes para su contratación. Hasta el punto que hablamos de liquidez cuando se desarrollan muchas operaciones sobre sus títulos. Tanto en lo que se refiere a compra como a las ventas, indistintamente. En donde a medida que un valor cuente con mayor grado de liquidez te estará facilitando la tarea de abrir y cerrar posiciones sobre el mismo. Porque en efecto, lo realmente importante de esta importante característica es que puede crearte más de un problema en las operaciones realizadas.

Para evitar la aparición de esta incidencia en la renta variable será muy conveniente que conozcas cómo puede afectarte la falta o no de liquidez en los movimientos desarrollados a partir de estos momentos. No en vano, en la bolsa nacional tienes a tu disposición valores, tanto con una liquidez máxima, como otros en los que se intercambian muy pocos títulos durante las sesiones bursátiles. Precisamente estos últimos serán los más peligrosos para que desarrolles tus estrategias de inversión. ¿Deseas saber cuáles son algunos de los motivos?

Liquidez: puedes quedarte enganchado

Uno de los mayores problemas a los que estás expuesto si contratas acciones de valores con muy poca liquidez es que serás más propenso a quedarte enganchado en tus posiciones. Es decir, te será muy difícil abandonar las posiciones que has abierto. O al menos al precio que tus deseases y como consecuencia de ellos, perder algunos euros en la operación de cierre. En otros casos la situación es aún mucho más grave. Ya que la falta de liquidez te impide que puedas impulsar las ventas desde cualquier escenario. Tendrás que esperar la ocasión en que estén disponibles algunos vendedores que te compren las acciones. Incluso puede pasar mucho tiempo hasta que este proceso cristalice finalmente.

Se mueven muy pocos títulos en el mercado

Desee luego que esta situación te dará mayores problemas. No en vano, solamente te admitirán operaciones de cuantías no muy exigentes. Casi siempre por debajo de 10.000 euros o incluso mucho más bajas. Al punto que estás expuestos a fuertes oscilaciones en el precio de sus cotizaciones. Como consecuencia de estas tendencias, te arriesgas a que pueda sobrevenir una fuerte presión vendedora que tire los precios en los que cotizan las acciones. Con graves secuelas sobre tu cuenta de resultados. Desde luego que la mejor forma para evitar estos complicados escenarios es olvidándote de estos valores con tan poca liquidez.

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