En los últimos meses la prima de riesgo ha subido casi el doble. De los 300 y pico puntos que teníamos antes de fin de año, hemos pasado en poco menos de 6 meses a más de 550, lo que se traduce en unos intereses cercanos (e incluso superiores) al  7 % por endeudarnos. Los acontecimientos que han ocurrido en los últimos meses, como el aumento déficit, la intervención de Bankia o la incertidumbre de Grecia han alimentado la escalada pero también es cierto que han ocurrido hechos que en principio deberían de haber relajado la prima de riesgo y dar estabilidad a los mercados.

Cuando se produjo el rescate a la banca se dijo que el problema era la incertidumbre de las elecciones griegas. Tras ellas, la situación sigue igual, por tanto, ¿Por qué no baja la prima de riesgo?

En primer lugar, hay que asumir que el problema viene de España, y no de Grecia, Portugal o Europa. Tras la rebaja de la calificación de nuestra deuda, que ya está a pocos pasos del “bono basura”, los fondos de inversión de poco riesgo (como los fondos de pensiones) no pueden invertir en nosotros, ya que la inversión en deuda española se considera ya una inversión poco segura. Esto provoca que los únicos que están comprando deuda en estos momentos son los bancos, pero estos, como sabemos, no están en su mejor momento, por lo que se empieza a romper el círculo vicioso del que ya hablamos aquí.

En segundo lugar, muchos analistas dudan de que España pueda pagar su deuda y la del posible rescate. Las escasas perspectivas de crecimiento y el excesivo gasto de las administraciones públicas alimentan esta teoría.

Si a todo ello le añadimos la incertidumbre de la aplicación del rescate a la banca española, en el que todavía no se ha concretado los plazos, formas y condiciones para pagarlo y para quien va ir, forman un caldo de cultivo para que especuladores de todo el mundo ataquen a la deuda española. Son estos, los especuladores, los que están teniendo un peso muy importante en el incremento de la prima de riesgo ya que una España a borde de la quiebra se traduce en beneficios para ellos al apostar en contra del país. Quiebra que esta vez, puede tener cierto fundamento.