Un banco malo no es más que una entidad financiera creada por un organismo público cuya función es aglutinar todos los activos tóxicos que existen en la economía. Para poder entender bien el porqué esta entidad puede solucionar parte de los problemas de la banca es necesario considerar el estado del sistema financiero español.

En la actualidad, el mayor problema que tiene los bancos es que están llenos de créditos de dudoso cobro (principalmente hipotecas que se han dado a gente que en estos momentos no pueden pagar) respaldados por activos inmobiliarios cuyo valor ha bajado en el mercado. El quid de la cuestión es que en los balances del banco esos activos están contabilizados a los precios de la burbuja(es decir, a un precios más alto del que tienen en la actualidad) ya que si los contabilizan al precio real, el banco tendría que considerar pérdidas, y aprovisionar(es decir poner dinero) para cubrir esa pérdida.

Es por ello que el banco es partidario en estos momentos de que se pague el préstamo o hipoteca antes de quedarse con el inmueble que lo respalda. El inconveniente es que a causa de la grave crisis económica estos cada vez es más difícil y la gente es incapaz de pagar, por lo que, los créditos que hasta hace unos meses eran “seguros” ahora se están catalogando como “de dudoso cobro” o directamente “incobrables”.

Y es aquí donde entra la creación del banco malo y el gran interés que tiene el sistema financiero para que se cree esta institución. Crear un banco malo significa traspasar todos los préstamos de dudoso cobro y activos problemáticos a una entidad perteneciente al estado. De esta manera, se “limpian” los balances de los bancos a costa de, y aquí está el inconveniente, pasarle el problema al estado.

Los bancos de esta manera serian más solventes (lógicamente, ya que todos sus activos problemáticos ya no los tendría) pero el estado tendría que gestionar esos problemas inyectando dinero o asumiendo pérdidas, pérdidas que la banca intenta evitar, y que se financiarían con dinero público que vendría de los impuestos de los ciudadanos.

Una jugada maestra para el sistema financiero español pero que podría ser la puntilla para un estado pasa sus peores momentos en años.