¿Cuál es el tratamiento fiscal de los dividendos?

tratamiento fiscal de los dividendosSeguramente que en más de una ocasión más habrás comprado acciones para poder cobrar los dividendos que reparten las compañías cotizadas entre sus accionistas. No es de extrañar que hayas aplicado esta singular estrategia, ya que el rendimiento que generan oscila entre el 3% y 8%, en función de la política retributiva de cada empresa. Se trata de un importe que irá a parar a tu cuenta corriente todos los años, y puede que durante varias veces al año. No en vano, es un pago completamente garantizado.

Se trata de una manera muy ventajosa para rentabilizar los ahorros a través de la renta variable, y sin asumir riesgos, que es lo más importante. Pero claro está, que no todo son ventajas en el abono de los dividendos. Y será conveniente que conozcas las desventajas que genera a partir de ahora. En especial por si te vas a decantar por alguno de los muchos valores que reparten dividendos entre los compradores de sus títulos. No en vano, su tratamiento fiscal no es tan favorable como en pasados ejercicios.

No los cobras en bruto

Lo primero que deberás conocer es que cada vez que te abonen esta retribución no será en bruto, como puedas creer inicialmente. Por supuesto que no, sino el importe será neto. Es un leve matiz  como consecuencia de haberte descontado los correspondientes impuestos. Será una pequeña diferencia de unos cuantos euros, pero que probablemente te llame la atención al constatar que la cantidad que ha ido a parar a tu cuenta corriente no es la asignada por el dividendo. No hay ninguna equivocación, sino que se debe a este factor.

Nueva fiscalidad para los dividendos

Desde 2015 el tratamiento fiscal de los dividendos no te beneficiará tanto. Esto es así porque se ha eliminado la exención de los primeros 1.500 euros cobrados a través de los dividendos. El primer efecto que tendrá en tus cuentas personales es que a partir de ahora tendrás que declararlo en la Declaración de la Renta sobre las Personas Físicas (IRPF). Y desde el primer céntimo de euro. Por lo tanto, y desde el punto de vista fiscal, ya no será una operación tan rentable como en ejercicios precedentes. Además, podrá cambiar tu opinión cada vez que tengas que elegir el cobro de los dividendos, entre hacerlo en metálico, o por el contrario, por medio del scrip dividend.

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